¿Libertad o libertinaje?

Si entendemos por personaje público a aquel sujeto que debido a su actividad es conocido por el común de la sociedad, obviamente se deduce que sus actos tienen una repercusión inmediata, ya sea positiva o negativa, sobre la misma.

Pues bien, nos encontramos ante un señor, si es que se puede calificar como tal, concretamente el expresidente del gobierno de España. Este dato induce a pensar que tal vez por su condición, aquellas personas simpatizantes con su ideología le muestren un grado mínimo de respeto, ergo cabe la posibilidad de que crean y magnifiquen sus palabras.

Recuerdo que de pequeña mi madre me decía: ¿Si “Fulanita de tal” se tira a un pozo, tú también lo haces? Por suerte o por desgracia a veces las personas somos así de necias, y ya no solo nos tiramos plácidamente al vacío sino que nos hundimos de lleno en él.
Este ejemplo se me vino a la cabeza, al escuchar la multitud de aplausos generados tras el discurso del “señor” Aznar, después de recibir la distinción de Bodeguero de Honor de la Academia del Vino de Castilla y León (03-05-07).
Lo que en un principio comenzó como un rechazo hacia una ley sobre el vino, la cual posteriormente no llegó a ver la luz, derivó en:

“Es como esos letreros por las autopistas que dicen ‘No podemos conducir por tì; ¿y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí? Déjeme que beba tranquilo, mientras no ponga en riesgo a nadie ni haga daño a los demás”.

Desde mi punto de vista, creo que el expresidente desconoce la existencia de “El club de la comedia” ¿Por qué ha desperdiciado los mejores años de su vida dedicándose a la política?¡Fallo técnico “señor” Aznar! Si le sirve de consuelo, nunca es tarde para colocarse el disfraz de payaso. De hecho, opino que su discurso solo puede ser fruto de cierta estupidez mental elevada al cubo, ¿o a más infinito?
No me resulta coherente atacar un mensaje de tales connotaciones sociales con fines preventivos, independientemente de que éste sea considerado eficaz o no, cuando la DGT denuncia que “la tercera parte de las víctimas de accidente en las carreteras europeas es por causa del alcohol” (No es broma).
Pero quién soy yo para discutir la coherencia de las palabras de un personaje público que ha llegado a la cima de su carrera, ejemplo a seguir por más de un españolito de a pie.

Si me preguntáis por qué he escogido este suceso careciente de actualidad, (como ya es sabido, lo que hoy es portada en la prensa, mañana sirve para envolver unos zapatos viejos) la respuesta será que pese a que ya de por sí existe una desconfianza generalizada, en mayor o menor medida hacia nuestros representantes, me preocupa aún más las repercusiones directas que puedan derivar en ocasiones de sus recriminables actos, los efectos psicosociales.
Si estas personas están ahí, no es simplemente para rellenar 20’ de telediario, relatando el cuento de final feliz que quieren que la sociedad escuche, o que ésta desea escuchar. Desde mi punto de vista, independientemente de las discrepancias ideologías, no deben olvidar que ante todo han de transmitir y fomentar determinados valores constructivos para el bien común.

“Déjeme usted que yo esté tranquilo y yo decida por mí. Verdad que en eso consiste la libertad, en eso consiste la responsabilidad individual”

Es como el utópico lema ¡Anarquía y cerveza fría! El único e “insignificante” problema radica en que no yo solamente gozo de libertad propia, ese concepto tan amplio y discutible sobre cuya definición no existe consenso. Si sumáramos a toda la población del país, junto con su visión dispar de la palabra libertad…

Igual que a usted no le gusta que le digan que no puede conducir a más de un límite de velocidad establecido y aceptado convencionalmente, a mí por ejemplo no me gustaría que me condujeran a una guerra, de la cual no solamente yo no soy partidaria, en el hipotético caso de que se diese tal situación…

¿España va bien? ¡Sin “aznaradas” por favor!

Eugenia Ortiz

2 Respuestas a “¿Libertad o libertinaje?

  1. ponle tags, y vincula tu artñiculo a una categoría, por favor.

  2. Yo solamente voy a citar un par de frases que me parecen pertinentes aunque esté mayormente de acuerdo con lo que dice Eugenia.

    “Mi libertad termina donde empieza la tuya” una frase muy popularizada, pero ¿todos la acatamos? ¿creemos en este criterio? ¿ o nos es más fácil ignorarlo y poder seguir nuestras vidas?

    “El hombre está condenado a la libertad” (Jean Paul Sartre)
    No podemos elegir no escoger nada, al hacer esto ya estamos escogiendo algo: no elegir.
    Los hay que deciden su futuro, que toman decisiones y aceptan las consecuencias. Otros simplemente actúan y después reniegan de su acción, evitan responder o montan espectáculos para distraes la atención e intentar aplazar su responsabilidad. Dentro del último tipo de personas tenemos a este respetable señor que un día fue llamado “my friend Anzar” por el entrañable Mr. Bush.
    Menos mal que somos libres y pudimos votar a un presidente más competente.

    Saludos!!!

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