Juegos de niños

Parece ser que no tenemos bastante con la que nos está cayendo en España, país europeo más afectado por una economía que va a pique, que ahora los que tenían que estar buscando soluciones y remedios, han decidido dedicarse a algo más divertido: los juegos de críos.

¿Quién no ha imaginado alguna vez ser un espía secreto que destape conspiraciones, corrupciones e injusticias? Desde luego, todo el mundo; pero en su infancia. Sin embargo, los líderes populares parece que padecen el síndrome de Peter Pan y no se olvidan de este juego. Pero como todos hemos sido niños y tanto hemos jugado, conocemos a la perfección las reglas: la verdad es lo más dificil de descubrir; y más aun cuando los encargados de informar a esta sociedad, también se han unido a este patio de recreo, arrimándose al bando que ellos creen más fuerte, en lugar de actuar como simples espectadores de la realidad. Y mientras que unos espían y otros son espiados, Francisco Granados, que ha tomado el papel de jefe del clan, lo niega todo relegándo a sus secuaces a meros vigilantes de seguridad de edificios públicos.

Otro de los recursos de entretenimiento de todo infante han sido los juegos de pelota, pasatiempo preferido de la presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, con el papel de capitana del equipo. Pero en lugar de dirigir a sus abanderados como buen líder hacía un objetivo común, cada jugador persige su propia meta, buscando que sus marcas individuales destaquen de sus compañeros, sin saber si juegan con ellos o contra ellos. De esta forma, la palabra equipo brilla por su ausencia. Se escurre el bulto, pasando la bola de mano en mano, sin darse cuenta de que en este partido, los goles siempre acaban en propia puerta. Y como bien dice el lema: un equipo unido jamas será vencido, y desde luego este no es el caso, porque suerte que siguen contando con una afición incondicional, casi sumisa, que apoya y seguirá apoyando a un equipo desmembrado y de objetivos turbios. Pero como en el deporte nacional, hay más espectadores: los que observan el partido desde posturas imparciales, por el mero placer del juego. A estos pertenecemos la mayoría de los españoles, que simplemente disfrutan con un juego limpio, con la pulcritud en la cancha, a los que nos decepcionan con este espectáculo mediocre que más parece un circo.

¿Así nos enseñan las reglas del juego? Ya no somos niños y, personalmente, creo que es mejor predicar con el ejemplo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s