Objetivo subjetivo

 

España decide retirar las tropas de Kosovo tras diez años de misión allí por considerar los objetivos cumplidos y reiterar su inconformidad con la independencia Kosovar en los Balcanes.

 

Está claro que los Serbios y los Albaneses ha considerado a Kosovo como algo propio históricamente dando lugar esto a tensiones entre ambos durante todo el siglo XX, ya el gobierno comunista de Josip Broz Tito respondió con represión a todas las manifestaciones nacionalistas en toda Yugoslavia con el propósito de mantener un balance entre las diferentes repúblicas y más particularmente, evitar la predominancia de Serbia sobre las otras. El nuevo estatuto para Kosovo de 1974 le daba mayor autonomía, un puesto en el consejo de la presidencia y su propia Asamblea, fuerza policial y banca, siempre bajo el control del partido comunista de la región, pero trás la muerte de Tito en 1980, crecieron las pretensiones de los albaneses para convertirse en la séptima república yugoslava algo inaceptable para serbios y macedonios. Aumentaron así los conflictos entre serbios y albaneses convirtiéndose en objetivo de cada uno hacer desaparecer la presencia de la otra en la comunidad de Kosovo.

 

El informe SANU de 1986 solicitaba la aplicación de remedios para recuperar la presencia serbia en Kosovo, tras lo que Milosevic viajó en Abril de 1987 a Kosovo para apoyar las reivindicaciones serbias obteniendo el apoyo de estos para llegar a su presidencia, pero necesitaba también el apoyo de Kosovo por lo que en 1988, los líderes albaneses del partido comunista de Kosovo fueron arrestados y se lanzó la llamada revolución antiburocrática, eliminando la poca autonomía de Kosovo e imponiendo el estado de emergencia. Los cambios en la Constitución fueron justificados como la única solución que permitía proteger la minoría serbia de los abusos de la mayoría albanesa de Kosovo.

 

Ya con Kosovo bajo gobierno servio los cambios introducidos fueron refrendados en una votación donde participaron sólo los habitantes de Serbia (mayoría) y Kosovo y significaron el cambio de 115.000 empleos de albaneses a serbios en Kosovo, la eliminación de periódicos, radio y televisión de habla albanesa y la expulsión de 800 profesores y 22.500 de los 23.000 estudiantes de la Universidad de Pristina, según fuentes albanas.

 

Bajo la dirección de Rugova, de la se organizó la resistencia pacifista. El gobierno en la sombra así formado, organizó un referéndum sobre la independencia de Kosovo, que según los organizadores reunió cerca de un millón de votos aprobando la creación de la República independiente de Kosovo y más adelante eligiendo a Rugova como presidente. El gobierno declaró ilegales ambos referendos y anuló sus resultados.

Los cambios políticos en Kosovo producen la radicalización de los albaneses que inician la lucha armada creándose el Ejercito de liberación de Kosovo (ELK), abriéndose el camino hacia la guerra civil en la Antigua República Yugoslava de Macedonia poniendo sobre el tapete las reclamaciones territoriales de sus vecinos Serbia, Albania, Grecia y Bulgaria, con grandes posibilidades de desestabilización en toda la región.

Es en este contexto cuando la OTAN y la Unión Europea deciden actuar. El plan de paz para Kosovo incluía un cese el fuego, la renuncia a las aspiraciones de independencia del ELK y el despliegue de fuerzas de paz en Kosovo. Sin embargo, la tregua duró muy poco tiempo, entre octubre y diciembre del 1998.

Fue el ataque contra Racak de la policía serbia y el ejército yugoslavo donde murieron 45 albaneses considerado como una masacre en occidente y por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas lo que dio lugar a que el 30 de Enero de 1999, la OTAN decidiera introducir en Kosovo una fuerza de interposición.

Tras todos estos altercados y las actuaciones de la OTAN, se estima en 12.000 el total de bajas ocurridas durante la guerra de Kosovo.

Es ahora en Marzo de 2009 cuando la ministra de defensa Carme Chacón anuncia que antes de que acabe el verano las tropas españolas volverán a casa, informando a la OTAN en una conversación cordial con Jaap de Hoop Scheffer secretario general de la Alianza en la que este calificó la decisión de “legítima” según la ministra. Aunque fuentes periodísticas afirman que el secretario general de la OTAN no esta feliz con esta decisión ya que según el no ha sido tomada en el seno de la organización.

Si España no estaba de acuerdo con la independencia de Kosovo, no debería haber tenido tropas durante diez años allí y menos aún para retirarlas de repente en contra de la propia Alianza a la que pertenece haciéndolo trascender de esa forma a los medios de comunicación, si hemos tenido tropas en una misión que no compartía del todo nuestro gobierno con la OTAN durante diez años, quizás se podría haber llegado a un consenso verbal con dicha Alianza antes de hacerlo público, perjudicando la imagen del país.

Juan Ríos

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