Principios sin Principios

 

 

Apartando por un momento al creador o creadores de estos principios sobre la comunicación política, se me viene a la mente la imagen de Mostesquieu. Pobre hombre, tan empeñado en separar los tres grandes poderes, que funcionarán de forma independiente y ninguno podrá someter a otro, y en la actualidad el mayor poder es el de los medios de comunicación, que no es independiente y es sometible. Es evidente que el Ilustrado jamás pensó en la aparición de un poder con tal capacidad de corrupción, velocidad de aplicación y de penetración en hogares y mentes de los ciudadanos.

De mi punto de vista los nazis hicieron lo que solemos hacer todos en las experiencias comunes, que carecen de base y estudio científico, pero que a base de su repetición diaria nos damos cuenta de su efectividad, solo que, aplicadas a gran escala y de forma “correcta”… en fin, ya se sabe como termina la historia.

Algunos de los casos más sonados de aplicación de estos principios, se desenvuelven en el Despacho Oval, especialistas en desarrollar el principio de Trasposición. Así pues, nos remontamos a finales de los 90 en la Casa Blanca, con el presidente Clinton en el punto de mira de la sociedad americana y del Congreso de los Estados Unidos. El caso “Lewinsky” es como se le conoció. La estrategia política a seguir fue un poco de la antigua Roma: “Pan y Circo”. Apareció por esa misma época el problema de Kosovo, que aún así no eximió al presidente de hacer sus declaraciones a la justicia, pero los medios de comunicación ya hablaban del estallido de la guerra en los Balcanes en la que los EE.UU. tomaban un papel principal.

Regresando a nuestro país, el Partido Popular nos tiene muy acostumbrados (quizás por estar en la oposición) a poner en practica éstos principios. Una de las últimas aplicaciones ha sido el principio de Renovación. Con la sombra de la corrupción sobre las cabezas de algunos de los “grandes” del PP, el miedo da rienda suelta a la creatividad y esto se convierte en un “todo vale”, de modo que la derecha desarrolla una serie de estrategias que consiste en sacar continuamente información que carece de importancia, pero que logra desviar la atención de lo realmente importante.

Por último me gustaría destacar cómo nuestros políticos tienen la capacidad de empatía tan desarrollada y la pena tan a flor de piel, que no les cuesta lo más mínimo saber qué es lo que piensan la mayoría de los españoles, y en ocasiones llegan a saber qué es lo que pensamos todos. Cada partido barre para casa, así que a sus “fieles” les hacen creer que están en el correcto camino y en el pensamiento exacto, el mismo que el de todo el mundo. Ésta es la aplicación del principio de Unanimidad.

Ynajo.

Una respuesta a “Principios sin Principios

  1. Los medios de comunicación no son un poder, sino una herramienta del poder, al igual que la represeión no es un poder, sino un instrumento del poder. Los medios de comunicación están controlados por distintos poderes, generalmente económico-financieros…

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