Propaganda Nazi

<!– /* Font Definitions */ @font-face {font-family:”Cambria Math”; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:roman; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:-1610611985 1107304683 0 0 159 0;} @font-face {font-family:Calibri; panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:swiss; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-unhide:no; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:””; margin-top:0cm; margin-right:0cm; margin-bottom:10.0pt; margin-left:0cm; line-height:115%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:”Calibri”,”sans-serif”; mso-fareast-font-family:Calibri; mso-bidi-font-family:”Times New Roman”; mso-fareast-language:EN-US;} .MsoChpDefault {mso-style-type:export-only; mso-default-props:yes; font-size:10.0pt; mso-ansi-font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-fareast-font-family:Calibri; mso-hansi-font-family:Calibri;} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} –>
/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Tabla normal”;
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-priority:99;
mso-style-qformat:yes;
mso-style-parent:””;
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin:0cm;
mso-para-margin-bottom:.0001pt;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:11.0pt;
font-family:”Calibri”,”sans-serif”;
mso-ascii-font-family:Calibri;
mso-ascii-theme-font:minor-latin;
mso-fareast-font-family:”Times New Roman”;
mso-fareast-theme-font:minor-fareast;
mso-hansi-font-family:Calibri;
mso-hansi-theme-font:minor-latin;
mso-bidi-font-family:”Times New Roman”;
mso-bidi-theme-font:minor-bidi;}

¡Atención, su cerebro esta siendo bombardeado y usted ni siquiera lo sabe! Nuestros políticos son el bando enemigo, su arma los medios de comunicación y la palabra manipulada, sus bombas.

Vamos a situarnos, comparemos el régimen nazi, como precursor de la propaganda política. Volvamos al pasado para escribir el futuro, ya que la historia se repite, pero solo cambian los nombres. Mientras que el enemigo único del nazismo era el pueblo judío, culpable de todos y cada uno de los males de la nación; aquí la oposición solo busca el exterminio del gobierno de Zapatero, que es el culpable tanto de la actual crisis económica hasta de que llueva torrencialmente (Principio de simplificación y método de contagio).

En ambas políticas observamos lo socorrido de estos principios, remontándonos al no tan lejano 11M, cuando a 3 días de unas elecciones generales lo único que encontramos por parte de nuestro anterior gobierno de corte derechista fueron silencios y mentiras, que desviaran nuestra atención hacia la banda terrorista ETA, plagiando a los citados principios nazis de silenciación, verosimilitud, trasfusión y desfiguración, conceptos que en aquella época estaban a la orden del día.

Lo peor de todo es que mientras que nosotros, algunos pocos afortunados , somos conscientes de esta comunicación persuasiva que intentamos esquivar, la mayoría de la población cree que todo lo que se dice es verdad. Bien porque se aplique la teoría de la espiral del silencio o la de que todo lo que dicen en la tele va a misa, o bien por algo más natural llamado ignorancia, presente en muchos hogares españoles. Ellos se lo creen. Piensan que están en una democracia libre, protegidos en un mundo civilizado y que están a años luz de aquellos hechos acontecidos por aquellos tristes 40. Y nada tan alejado de la realidad.

Si algo se repite una y otra vez, esa es la historia. Los nazis tenían como rasgo esencial la vulgarización, concepto presente sin ir más lejos en los hechos ocurridos la semana pasada cuando el presidente Sarkozy tildó a nuestro presidente de tonto y allá corrió la oposición a reírse y hacer leña del árbol caído. Un comportamiento propio de niños de colegio. Que poco orgullo español el de aquellos que dejan que alguien ridiculice a uno de los nuestros, sea cual sea nuestra simpatía hacia el susodicho.

Sin ir más lejos, otra de las características de la propaganda en aquellos tristes 40 vigente aun en nuestra sociedad actual es la renovación de ideas, constantemente aparece una idea nueva o noticia para esconder la anterior. Este bombardeo de ideas en la sociedad denominada de la Información hace que nuestra memoria sea solo a corto plazo. Incita a olvidarnos rápidamente de las anteriores. Además copiamos de ellos la orquestación, es decir, la repetición constante de ideas desde diferentes perspectivas.

Como dijo W. Lind, estamos entrando en una guerra de 4ª generación cuyo objetivo es el control social y su blanco es el cerebro humano.

Luisa Melero Cabello

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s