La voz de infinitas voces

Imaginemos que tal y como afirmaban los empiristas, los cuales abogaban por la inexistencia de las ideas innatas, nuestro cerebro se concibiera como una “tabula rasa”, y he de añadir, permaneciera así por siempre. La utopía brillaría hasta cegar de lleno nuestra ya de por sí, limitada visión.

Cierto es, que por cuestiones ideológicas se han llevado a cabo las mayores barbaries de la historia universal, recogidas en grandes tomos enciclopédicos. No obstante, ubicándonos en el lado opuesto de la balanza, ¿qué sería de la condición humana sin ellas?

En cierto modo, constituyen una filosofía de vida, pese a que el pensamiento se encuentre supeditado tácitamente al tiempo, el espacio, y la sociedad con la que interactuamos sin previa elección.

Centrándonos en el ámbito de la política, su surgimiento se vincula directamente al vertiginoso desarrollo del Estado, tal vez la aparición y consolidación de este concepto pueda considerarse como inevitable, para mayor desgracia de algunos:

“La palabra anarquía, que implica la negación del orden actual e invoca el recuerdo de los más bellos momentos de la vida de los pueblos, ¿no está bien elegida para calificar a una falange de hombres que va a la conquista de un porvenir de libertad y amor para nuestra especie?”
Piotr Kropotkin

A mi parecer bonitas palabras, que evocan lo más puro de nuestra especie. Sin embargo, si tuviera que utilizar algún término para definir al ser humano utilizaría “egoísmo”. Tal vez, un ente que viviera aislado del mundo careciera de ego propio, pero a mi parecer la probabilidad sería mínima.
De la interrelación con otras personas surge la confrontación social, y por supuesto la ideológica.Por ello, no nos queda más remedio que alcanzar el consenso, creando normas y estableciendo unos referentes. Hemos de asumir que nuestra libertad termina donde empieza la del otro.

Es ahí donde entra en juego la política, herramienta que media entre la sociedad y sus respectivas formas de gobierno.
En mi opinión, actualmente el uso de ésta con fines personales, por parte de algunos políticos, ha conllevado a su total descrédito. Sin embargo, dejando a un lado visiones pesimistas, sigue siendo “la voz de infinitas voces” y lo será hasta que llegue el día en el que el pensamiento y las ideologías desaparezcan…

Eugenia Ortiz

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