Ejercer el derecho al voto… Perdido

El sistema electoral español, se rige por la ley D’Hondt, la cual procura asignar los escaños a un Parlamento o Congreso de manera proporcional, en función del total de votos adjudicados a una candidatura en concreto.

Si bien se plantea como un procedimiento equitativo o justo, hay un tortuoso camino que separa la teoría de la práctica. Asimismo, se le acusa de favorecer a las denominadas mayorías. A ello, habría que sumarle las consecuencias directas adheridas a la aplicación de una circunscripción provincial, pues lógicamente si a cada provincia se le adjudican un número de escaños reducido, será el partido político con mayor peso en la zona, el que los acapare. No obstante, ¿qué ocurre con aquellos cuyos votantes se encuentran dispersos en el mapa?

Remitámonos a los resultados electorales más recientes, concretamente referentes a 2008, y tomemos como muestra tres partidos:

PSOE: 45,14% de los votos, 48,29% de los escaños. (total: 169)
PP: 41,49% de los votos, 43,71% de los escaños (total: 153)
IU: 3,93% de los votos, 0,57% de los escaños (total: 2)

Ahora, perturbemos los datos aplicando también la Ley D´Hondt, pero recurriendo al sistema de circunscripción única:

PSOE: 45,14% de los votos, 46,00% de los escaños. (total: 161)
PP: 41,49% de los votos, 42,00% de los escaños (total: 147)
IU: 3,93% de los votos, 4,00% de los escaños (total: 14)

Centrándonos en el caso de IU, se observa una adquisición de doce escaños al erradicar la variante “circunscripción provincial”.

Considero que nuestro sistema electoral potencia el afianzamiento del bipartidismo y un condicionamiento en la decisión del votante, motivado por el voto útil.
Esta opinión podría ser rebatida si a alguien se le ocurrira alegar que en las democracias consolidadas impera una variante de la ley darwinista: solo sobreviven los más fuertes y adaptados, en este caso al sistema.
El problema es que el considerado intrísecamente como débil, podría dejar de serlo alterando mínimamente la fórmula empleada.

Tal vez la circunscripción única tampoco se plantee como la mejor solución, pero quizás este desbarajuste se paliaría si la Comunidad Autónoma ejerciera como propia circunscripción.

Untitled-1

¿Vivimos en una democracia real o ficticia?

Eugenia Ortiz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s