Cara a cara – ¿ojo por ojo?

En una elección decidida por tan poco como la de 2008 en España, un debate de los protagonistas de los partidos más importantes puede ser el fiel de la balanza. Zapatero y Rajoy tuvieron la oportunidad de comentar sus programas al electorado, defender sus posiciones y mostrar los errores del otro. Pero no se favorecieron de la situación de la misma manera.


La estrategia de Rajoy

Mariano Rajoy empieza el debate desde un punto de partida más confortable que su oponente. Se encuentra en la posición de criticar el trabajo del gobierno de los últimos años.
Utilizando muchas imágenes gráficas, reprocha a Zapatero y el PSOE no haber mejorado la situación laboral y económica de los españoles por una política económica inerte. Dice que no había esfuerzos ni voluntad de luchar contra la inmigración ilegal o reglamentar mejor la inmigración legal y la integración de los inmigrantes. Una de las acusaciones más fuertes de Rajoy es que Zapatero ha engañado a los españoles por negociar con la ETA. Compara la política exterior del presidente a la de Chávez y Castro, y su propia a la de Merkel y Sarkozy. Con miras a la política interior, cita a Felipe González, el antiguo jefe del PSOE, diciendo que “en España se centrifuga el estado”. Como los retos del futuro denomina la globalización y la facilitación de vivienda.
En su llamada final, nos habla de que quiere que una niña nacida en España tenga las mejores circunstancias de vida posibles. Así, apala al lado sentimental del electorado, como sugiere el eslogan del PP de la elección de 2008, “con cabeza y corazón”.


La estrategia de Zapatero

Cómo es la naturaleza del debate electoral, el cargo se encuentra en la posición defensiva. Rodríguez Zapatero procura lograr eso con el apoyo de datos y hechos, por ejemplo con una comparación del desarrollo del empleo y del crecimiento económico de los ocho grandes países industrializados, en la que España sale airosa. Con respecto a la inmigración, debilita a Rajoy, diciendo que su gobierno había “heredado” un millón de ciudadanos sin papeles por la mala política fronteriza del antiguo gobierno del PP. Para defenderse a las acusaciones por haber negociado con la ETA, afirma su apoyo a la posición de José María Aznar en este ámbito, una jugada que le hace muy difícil para Rajoy contradecirle, porque Aznar es su propio antecesor. Zapatero contrasta la política exterior del PSOE como el camino del paz con la del PP con el de defender a las guerras ilegales de George Bush. Niega que se esté rompiendo España. El presidente juzga, que los desafíos del futuro son la educación y el cambio climático. A ese último aspecto, Rajoy responde que el primer ministerio del medio ambiente fue creado por el PP, en contraste al PSOE que no lo hizo en 14 años de gobierno.
El alegato de cierre de Zapatero semeja por su emocionalidad a él de Rajoy. También nombra los hijos del país, y dice que quiere una España libre, unida y con igualdad de oportunidades por todos.

Coherencia con los programas electorales
En el debate, ambos candidatos tocan temas relacionados con los programas de sus partidos. Especialmente en las partes sobre los “retos del futuro” y en las conclusiones, tienen la oportunidad de exponer y destacar los puntos que les parecen los más importantes. Lo hacen, pero de una manera bastante propagandista, con muchas palabras, pero pocos contenidos. En lugar de nombrar objetivos concretos, parece que se limitan a ideales abstractos. Esa estrategia puede servir para simplificar el debate, para no intimidar a la audiencia con demasiados detalles, y además para evitar hacer promesas electorales en la televisión que quizá no pueden cumplir. De hecho, lleva a declaraciones que son coherentes con los programas electorales, pero al mismo tiempo bastante vagas.


Errores de comunicación y recursos retóricos

Como políticos, los jefes de los dos grandes partidos de España deberían saber hablar en público. Sin embargo, no superan la tarea igualmente bien. Me parece que no surge una genuina corriente de debate, porque los candidatos tienden a recitar sus argumentos prefabricados en lugar de adaptarse al oponente.
Ambos candidatos citan los anteriores jefes del otro partido, que sirve para mostrar tanto la inconsecuencia del curso político del oponente con él de su antecesor, como su propia capacidad de consenso por estar conforme con un político del partido opuesto. Otro recurso retórico utilizado por ambos es la imagen, como el reloj económico y de Rajoy o las pilas de la economía de Zapatero.

Ganador del debate
Estoy de acuerdo con Arantxa Marculeta cuando dice que Zapatero es más telegénico. Su mirada no parece tan perdida como la de Rajoy, su voz suena más fuerte y su entera presencia resulta más persuasiva. En total, Mariano Rajoy parece más inseguro hablando en frente de las cámaras, aunque su papel del atacante debería darle seguridad.
Entonces, para mí el ganador claro de ese debate ojo por ojo es Rodríguez Zapatero, siquiera sólo por ser la figura más carismática y persuasiva, porque al final eso es lo que cuenta verdaderamente en televisión.

Ruth Asan

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