Cruz de navajas retóricas.

En primer lugar quiero pedir disculpas por el título ( aunque me he reprimido en mi deseo de continuar con el verso de la canción “magdalenas del sexo convexo”) pero me parece una estupenda forma de ilustrar la impresión que he tenido de estos dos debates electorales. Y es que al fin y al cabo me ha parecido un duelo con unas navajas bastante oxidadas, puesto que ninguno ha demostrado una destreza apabullante en el manejo de la lengua.

Bajo mi punto de vista, el ganador del duelo fue Zapatero. Pero no por destacar, sino más bien por descalificación de Mariano Rajoy. En otras palabras, que fue una victoria bastante poco gloriosa.

Si soy tan duro con el señor Rajoy no es porque se me antoje rancio o discrepe en sus argumentos e ideales; sino más bien ( y creo que es el asunto que nos atañe por la naturaleza de esta asignatura: COMUNICACIÓN política) porque me parece un comunicador horrible. No por el contenido del mensaje, sino la forma de decirlo.

Un ejemplo claro se puede ver cuando Rajoy le reprocha a Zapatero los problemas de inmigración ilegal, argumentando que todas las regulaciones que se hicieron en su periodo de gobierno fueron apoyadas por la UE, mientras que las que ha realizado el gobierno socialista ha incomodado a Bruselas.

El mensaje es estupendo, un claro bofetón a ZP. No obstante la forma en la que defiende este argumento es bochornosa:

Con la cabeza baja leyendo el papel y bajando incluso el tono de voz señala ( cuando tendría que haber recalcado impetuosamente) la colaboración de la UE en sus medidas inmigratorias.

No obstante todos tienen errores porque , y siendo escrupulosos con el mensaje, Zapatero llega a decir “… yo apoyé a Aznar que dijo que Eta era el movimiento de liberación nacional vasco”, aunque el tono que emplea es enérgico en su justa medida, pausado y dominado, con una mirada potente y firme; y una actitud, en general, dominante a la de Mariano Rajoy.

Mientras que la postura de Rajoy es mas titubeante, forzada, con una entonación sobreactuada y pésima que chirría en los oídos, por no hablar de esa manía de mirar continua y brevemente a los lados, lo que inquieta e incomoda.

Si bien cada uno se sitúa y lucha dentro de la línea de comunicación de su programa electoral y su partido, creo que ambos líderes  han sabido sacar poco partido a la exposición y recriminación de los argumentos del otro.

Alejandro Cobos Ordóñez.

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