Elecciones 2008

Opino que, en líneas generales, el debate que sostienen los líderes de los dos partidos aspirantes al gobierno sí está relacionado con los respectivos programas electorales que se presentaban.

En Economía y Empleo me parece que el PP cuenta con la ventaja de que, en ese momento, llevaba cuatro años sin gobernar así que, tenía la posibilidad de hacer promesas sobre asuntos en los que no han tenido que demostrar su valía recientemente y en situaciones de una dificultad excepcional. Ataca al PSOE con la pérdida de poder adquisitivo de los españoles a la que pone solución en su programa. Respecto al PSOE, me parece que se benefician de la magia de los porcentajes y juegan un poco con los datos porque muchos de los empleos creados fueron a través de la masificación de la administración a través del ingreso de funcionarios estatales y autonómicos -en muchos casos prescindibles-. Donde me parece avispado Zapatero es en la hábil respuesta del reloj a pilas. Hace que Rajoy y sus reliquias de relojes queden obsoletos, anticuados, inservibles.

En cuanto a la discusión respecto a las políticas sociales, opino que la victoria es de Zapatero. El discurso del líder del PSOE –fuertemente respaldado en el tono amable y afectuoso con el que se trata a los inmigrantes en el programa electoral- está cargado de inflexiones emotivas que le hacen parecer cercano y, sobre todo, un gran defensor de los derechos de las personas –tengan la nacionalidad que tengan-. Me resulta una demagogia total cuando pone en boca de Rajoy la asociación “delincuente-inmigrante” pero pienso que es una buena estrategia ya que funciona y opino que especialmente acertada es la mención a los inmigrantes que “mueren por nosotros” porque con esa frase creo que está haciendo alusión a las Fuerzas Armadas que, en parte importante, están compuestas por inmigrantes y además le está dando un toque muy cálido al discurso.

Respecto a la Política terrorista pienso que el líder del PP juega mal sus bazas: Rajoy, como Ministro de Interior que fue, debería haber previsto que Zapatero podía rebatirle bien cualquier acusación en este terreno, recordándole el “silencio” amable que él le prestó al PP cuando este partido tuvo contactos con ETA, aunque, también es cierto, más cautos y discretos que los que practicó el PSOE. Rajoy no consigue que este, uno de los puntos más vulnerables de Zapatero, ya que tenía que reconocer el fracaso de su proyecto, se le vuelva en contra.

Además me parece muy poco afortunada la afirmación de Rajoy de que “Zapatero ha agredido a las víctimas del terrorismo”. No creo que sea pertinente esa frase en ese contexto, me resulta un ardid de mal gusto porque se toca – se frivoliza casi- un asunto de especial sensibilidad, un tema donde son difíciles los aciertos. Todo lo que se diga es meter el dedo en la llaga, pero no en la de Zapatero, sino en la de las familias de las victimas.

Por otro lado, en Política exterior creo que ninguno está muy afortunado. Ambos partidos recogen en sus programas electorales sus deseos de una mayor proyección hacia el exterior no evidenciada en la práctica. Así que en este caso los pelean bien y con razones de peso porque tenían con que atacarse: en el caso del PP por su servilismo a los estadounidenses y en el caso del PSOE por su identificación con políticas de socialismo real. En ambos casos han quedado excluidos de la política internacional y no somos un país de peso, ni hemos entrado en el G-8, ni tenemos la voz que podríamos tener.

Si hablamos de Política Institucional pienso que va aventajado Rajoy y en lo referente a los retos del futuro me parece que es donde más fluye el debate. En términos generales sintonizan con sus respectivos planteamientos: educación, globalización, vivienda, Medio Ambiente… los temas actuales del momento en los que se centran en los respectivos programas. La reacción rápida y buena de Rajoy ante el ataque de Zapatero con el refrán es lo más llamativo.

Respecto a las conclusiones las de Zapatero resumen mejor el tema del programa electoral que las de Rajoy que caen en un egolatrismo “España me necesita a mí”, parece decir. En ese aspecto Zapatero resulta más humilde. Lo de “La niña de Rajoy”, bueno, en su momento la personificación llamó la atención, pero solo circunscrito al momento. Evidentemente, era pura demagogia. Surte un efecto de llamada, de comentario: todo el mundo hizo oreja en ese instante. Desde los críticos a los analistas, pasando por los humoristas gráficos o la gente de a pie. Todos nos hicimos eco de esa figura.

En cuanto a los errores de comunicación, respecto a la imagen Zapatero proyecta una apariencia, efectivamente, más telegénica, más favorecida que la de Rajoy, que aparece avejentado y formalista, demasiado identificado con un segmento y con esa ideología que, aunque sea de centro, su imagen refleja como de derechas. En este aspecto Zapatero resulta más jovial, más fresco.

Si hablamos de gesticulación Rajoy se apoya excesivamente en el soporte material, se dirige menos al espectador que al guión, le falta espontaneidad y necesita manipular objetos y este es un gesto que le resta credibilidad y evidencia nerviosismo. En general, me parece que los dos pecan de poca expresividad tanto verbal como gestual, lo que les quita fuerza. Bien es cierto que están sentados y que esto dificulta el movimiento, pero es importante acompañar el discurso con la fuerza de la gestualidad y lo que me transmiten es rigidez. Las facciones de ambos no acompañan siempre a la expresión del discurso lo que contrasta, sin embargo, con el hecho de que ambos parecen algo tensos especialmente Rajoy; Mi opinión personal es que están faltos de soltura y, lo que es peor, asustados – aunque la ocasión lo mereciera-. Además, los pocos gestos que hacen me parecen vacíos de contundencia. Les falta un poco de teatralidad o puesta en escena, sin incurrir en el histrionismo.

Y si hablamos del discurso, me resulta casi todo el tiempo plano. No hay grandes puntos de inflexión, no es un coloquio emocionante. Por el contrario, me transmite impersonalidad. Aquí los líderes no llegan al ámbito íntimo y personalizado del auditorio. Por esta razón creo que no hay ganador aunque si tuviera que decantarme por el discurso de alguno –o por los asesores de comunicación de alguno, mejor- me decantaría por el PSOE.

María Márquez Romero

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