Nuestro sistema electoral…

La ley D´Hondt comenzó a funcionar en España en el año 1976, se planteó una ley que permitiera un Parlamento con pocos partidos políticos a escala nacional. Recurriendo para ello a la Ley D’Hondt

La primera característica es el precepto de que para entrar en el recuento de escaños en el Congreso, es indispensable, conseguir por lo menos el 3 por 100 de los votos válidos emitidos en cada provincia, lo cual descarta a los micropartidos meramente testimoniales. Y el segundo, la asignación mínima de tres diputados por cada una de las cincuenta provincias. Característica, esta última, que se modificó por la Ley General Electoral de 1985, que pasó a situar el mínimo provincial en dos representantes. Ajuste que se ha aplicado por primera vez en 2008  al rebajarse el número de escaños de Soria, la provincia menos poblada, de 3 a 2.

Personalmente mi opinión es que la ley D’Hont no es el problema. Tal ley ayuda muy ligeramente a los partidos mayoritarios, en el caso de España, PP y PSOE, ya que vivimos en un país bipartidista pero no es el problema.

Lo que es un problema es la circunscripción electoral por provincias. En realidad se tiende a decir, que la circunscripción provincial permite a las regiones poco pobladas tener representatividad. Eso es cierto sólo a medias. En realidad las regiones menos pobladas tienen menor representatividad que las más pobladas por el simple hecho de que disponen de menos escaños. En el caso de que el número de escaños fuera linealmente proporcional a la población, la circunscripción por provincias no ayuda en nada a dar mayor voz a las regiones más pequeñas, es decir, seguiría siendo un sistema proporcional puro.

El problema en realidad es que la mayor parte de las circunscripciones poseen sólo unos pocos escaños. Por ejemplo, disponer de 5 escaños implica que cualquier partido de menos del 20% de votos queda fuera del reparto, es decir, se eliminan sus votos. Así, IU o UPD sufren un hecho curiosísimo y extremadamente injusto: en cada circunscripción sus votos son automáticamente eliminados, salvo en las pocas circunscripciones más pobladas. Así, IU sólo ha logrado un escaño por Barcelona y otro por Madrid (un total de dos en la suma total en las últimas elecciones generales). Lo que significa eso es que los votos para IU de Andalucía, Valencia, Galicia, Extremadura, Aragón, Castilla la Mancha… es decir, del resto de España, son directamente eliminados, tirados a la basura.

La clave está en que el sistema de asignación de escaños es de grano grueso. Se redondean los porcentajes a valores discretos muy pequeños, lo cual no afecta en absoluto a los grandes partidos nacionales y a los nacionalismos más importantes porque todos ellos pasan el filtro y entran en un sistema casi proporcional (Ley D’Hont). Así que el sistema es justo y proporcional con todos los partidos, ya que todos los votos son tenidos en cuenta, a excepción tan sólo de los partidos nacionales minoritarios.

Yo abogaría por un sistema proporcional o incluso  la Ley D’Hont me parece bastante oportuna pero con circuncripción única (de todo el Estado). Eso mantendría los pesos de todos los partidos pero reconocería los votos de las minorías nacionales. Y si se desea dar más peso relativo a las regiones menos pobladas para no inducir desigualdad, simplemente basta con ponderar el valor de los votos por circunscripciones provinciales. La diferencia es que lo que se asigna en la circunscripción local son proporciones, no números discretos muy pequeños, de modo que al hacer el reparto de escaños a nivel nacional se respetan las proporciones de TODOS los partidos por igual, y así los votos de todos los ciudadanos son tenidos en cuenta. Porque con el sistema actual no se reconoce más a las regiones pequeñas, pero sí se les limita la libertad de voto por un fuertísimo voto útil.

Daniel Rodríguez Gómez

3 Respuestas a “Nuestro sistema electoral…

  1. Estoy muy de acuerdo con el problema que plantea Daniel y con la solución que nos proporciona; como he dicho anteriormente, el fallo que el sistema tiene es la circunscripción, que al ser provincial hace un reparto algo más limitado y hace que no se representen otros partidos minoritarios; pero el sistema en sí no es malo ni injusto, simplemente necesita algún cambio, pero a lo mejor no necesita ser cambiado por otro en su totalidad

  2. Daniel Rodríguez

    Es que además de eso hay que tener en cuenta que España, es una democracia joven, apenas tiene poco más de 30 años, el ir modificando el sistema electoral constantemente tampoco creo que nos beneficie.

    Daniel Rodríguez Gómez

  3. En teoría el sistem D´Hont es una de las formas proporcionales de asignar escaños en unas elecciones, si tal como dices aplicaramos una circuscripción única poca diferencia habria entre este sistema y otras formas proporcionales como por ejemplo el Resto Mayor. Ahora a ver quien es el guapo que se mete a reformar la Constitución y elimina la provincia como circunscripción, que como bien comentas es el cancer de la proporcionalidad de este país.

    te enlazo un artículo con un ejemplo práctico de como se distribuye D´Hont
    http://hombresgrises.wordpress.com/

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