Las elecciones europeas como ejemplo de circunscripción única

Aquí dejo un artículo que he encontrado en Internet que puede ser interesante en relación con el tema de la última práctica.

Las elecciones europeas tienen una particularidad que no ha recibido la atención que merece: el reparto de escaños se realiza por circunscripción única y no por provincias como en las generales.

En las elecciones generales a cada provincia le corresponde un número de escaños y estos se reparten según los votos. De esa forma, en provincias medianas o pequeñas, los partidos más votados acaparan los pocos escaños en juego y el resto de votos queda sin representación, ya que no pueden sumarse a votos de otras provincias. Como consecuencia, la relación entre votos y escaños no esta proporcionada. El caso límite es ilustrativo: un partido con votos justos para obtener un escaño por provincia tendrá 54 asientos, un 15% del total, pero con un voto menos por provincia se quedaría sin nada.

Esta desproporción se debe al método D’hondt y, sobretodo, al uso de la circunscripción provincial. Para comprobarlo podemos comparar los resultados de las elecciones generales y europeas.

Observad que pese a que el número de escaños es siete veces menor en las europeas —lo que aumenta el inevitable error de cuantificación— con el distrito único el reparto ha sido más proporcional.

Otro indicio de la importancia de la circunscripción es la distinta estrategia que han empleado los partidos minoritarios. Pese a que en las generales lograron más representación (25 escaños frente a 3), los nacionalistas han formado grandes coaliciones, pero no así los minoritarios de ámbito nacional (UPyD concurre en solitario e IU con solo un socio nuevo). Como veremos, son estos últimos los partidos más perjudicados por el distrito provincial, lo que explica la paradoja.
El reparto de escaños con distrito único y con distrito provincial

Para completar este artículo he pensado en comparar los resultados de las últimas elecciones generales, las de 2008, con los que se habrían obtenido con una única circunscripción y sin cuotas mínimas.

* El sistema actual de circunscripción provincial favorece a los partidos mayoritarios. Con un reparto más proporcional, el PSOE habría perdido 8 escaños y el PP 6.
* Los nacionalistas mayoritarios en su área de influencia, como el PNV, pueden beneficiarse ligeramente, mientras que los nacionalistas minoritarios se ven algo perjudicados.
* Sin embargo, los más perjudicados son los partidos minoritarios de ámbito nacional, cuyos votos se dispersan por todo el país sin sumarse para formar escaños. Con un único distrito IU habría pasado de 2 a 14 escaños y UPyD de 1 a 4.

Además, al dificultar que las minorías consigan escaños en las provincias pequeñas y medianas, el sistema actual es un reclamo atroz para el voto útil (tened en cuenta también que es un fenómeno con realimentación: el voto útil genera más voto útil).

Nota: Estas conclusiones coinciden, por ejemplo, con las de Malaprensa.
Los argumento a favor de la circunscripción provincial

Hemos visto que la circunscripción provincial provoca que el reparto sea poco proporcional y que muchos votos acaben sin representación parlamentaria, lo que a priori es bastante chocante. Sin embargo, hay argumentos para apoyar este tipo de sistemas electorales:

(1) Un sistema poco proporcional que potencie las mayorías favorece la gobernabilidad, evitando que el parlamento quede demasiado atomizado.

(2) La circunscripción provincial desplaza el reparto desde un modelo tipo “una persona un escaño” hacia otro tipo “una región un escaño”, que algunos consideran conveniente. Por eso permite las minorias concentradas —las que aglutinan muchos votos en una región— pero penaliza a las demás.
Conclusiones

Seguramente la clave de este asunto es una cuestión política, que se concreta en el segundo punto que acabo de mencionar, sobre la que cada uno tendrá una opinión. En cualquier caso, a priori, encuentro poca justificación en usar la provincia como circunscripción electoral, cuando son las comunidades autónomas las unidades de gobierno descentralizado. Otra opción que se ha propuesto, y que me gusta, para mejorar la proporcionalidad de nuestro sistema electoral es incrementar el número de escaños a 400 —el máximo que admite la constitución— y asignar un porcentaje de los mismos por distrito único.

Estas medidas darían lugar a un reparto de escaños más justo con las minorias y combatirían el voto útil, ayudando a frenar el bipartidismo inmovilista con el que tanta gente está descontenta.

ROBERTO GÓMEZ QUIRÓS

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