Estrategias y principios comunicativos de Goebbles en el “caso Haidar”

Las autoridades marroquíes retiraron el pasaporte a Aminatu Haidar en noviembre de 2009. Luego llegó la retención en España, a lo que Aminatu respondió con una huelga de hambre que se prolongó durante 32 días en los que solicitaba la devolución de su pasaporte y la atención mediática por la violación, por parte de Marruecos, de los derechos humanos en el Sahara Occidental.

Durante un mes y medio Abc, igual que el resto de medios, se sirvió de las estrategias y principos comunicativos para trasladar su postura a los lectores. Con ésta recopilación se pretende demostrar que los 11 principios de comunicación política de Goebbles, aplicados a un tema de ésta época,  siguen vigentes y se pueden extaer de la cobertura que da el medio.

Dependemos de la información emitida ya que nos llevaría bastante tiempo estudiar la problemática en torno al Sahara Occidental, su pasado español y su presente ligado a Marruecos. Hay algunas cuestiones que es necesario repetir, como la incompetencia del Gobierno. No hubo repercusión en Abc en los primeros días, y los días siguientes destaca su ubicación en los espacios menos visibles de la página. De esta manera los lectores de Abc tendrán la sensación de que el asunto no es importante. El “caso Haidar” genera noticias que no sólo engloban a lo que sucece en el aeropuerto, sino a implicaciones nacionales e internacionales de las distintas organizaciones que intervienen, que se manejan hábilmente para complementar la noticia presentada y enmarcarla.

Principo de enemigo único.  No creyeron conveniente que lo fuera Haidar y sobre su persona no hubo un posicionamiento claro, sino que se ofrecía contínuamente las dos caras de Aminatu: la defensora de derechos y la ex-presidiaria. El enemigo tampoco ha sido Marruecos pese a ser el culpable. Para Abc ha sido el Gobierno el centro de las críticas. El primer editorial dedicado al asunto fue el 30 de noviembre y decía: “el caso va camino del esperpento” ,”ha conseguido situar a España en el grupo de los países que no se hacen respetar y que son, por tanto, vulnerables ante las presiones y los chantajes”,  “el gobierno vive atrapado en sus errores, sus contradicciones y su temor a incomodar a Rabat”.

Principio del método de contagio. Cuando en los primeros días Abc dudaba de la imagen que ofrecer de Aminatu, se sirvió de su pasado delictivo y del de compañeros suyos han pasado por la cárcel. La primera doble página titulaba “Rabat centra sus esfuerzos en anular a los activistas de la ‘nueva élite’ saharaui”. Traía un cuadro con las fotos y un poco de texto de los mismos. Sobre uno de ellos decía: “Entre 2007 y 2008 recibió atención médica en España, adonde llegó gracias al visado sueco tras la negativa de los consulados españoles en Marruecos”.

Principio de la transposición. Una vez resuelto el conflicto, Abc destacó que un acuerdo agrario firmado el día anterior entre Marruecos y la Unión Europea favoreció la vuelta de Aminatu a la vez que infería graves consecuencias para la agrigultura española. Además, en un editorial del 18 de diciembre, con Aminatu en casa, cargaba contra el Ejecutivo por mentir sobre su responsabilidad en la autorización de entrada.

Principio de exageración y desfiguración. Uno de los colectivos que apoyó a Haidar fue el de los actores,  denominados como “los de la ceja” por su constante apoyo a Zapatero y que en éste asunto le dieron la espalda. Es una buena oportunidad para hacerles un hueco en Abc con titulares como “Bardem señala al ‘verdugo’.

Principio de la vulgarización. Independientemente de cómo se llevara a cabo el conflicto, desde el primer día quedó manifiesta la ineficacia del Gobierno. Éste será el argumento más repetido porque orientarlo, por ejemplo, al conflicto entre el Sahara Occidental y Marruecos o hacer hincapié al atentado a los derechos humanos puede dispersar la atención. Es más efectiva una mala imagen hacia el Gobierno, eso llega a todos.

Principio de orquestación. Sobre España, queda claro su error por dejarla entrar, por no avanzar en las negociaciones diplomáticas, por no ser fuerte ante Marruecos o por dejar que fuera Sarkozy quien mediara. Sobre Marruecos, queda claro que fue legítimo para retirar el pasaporte, que el terrorismo justifica el control a los activistas y que “por desgracia, se ha jugado a traspasar el foco de atención de la incompetencia del Gobierno a la relación entre los soberanos de las dos orillas del Estrecho”.

Principio de renovación. Los primeros días no era una cuestión de derechos, sino de violación de leyes. Más adelante no era cuestión del Rey, sino de Zapatero que no quería salir en una foto así. Por último, no ha sido un éxito de la causa saharaui, sino un problema que el Gobierno no ha sabido resolver.

Principio de la verosimilitud. En la primera fase, el Consejo General de la Abogacía Española decía que no había motivos para “impedir salir” a Aminatu, y exigía al gobierno la “inmediata autorización” de su salida. Una voz más a favor de la corriente de aquellos días en los que era preferible que Aminatu no diera problemas a España.

Principio de la silenciación. Abc lo hace efectivo al no clamar a favor de los derechos humanos porque, además de ocupar muchos artículos en El País, sería ponerse en favor de la activista y en contra de un cumplimiento efectivo de la ley.

Principio de la transfusión. Se puede desprender de textos como “Marruecos vuelve a echar un pulso a España”, “Zapatero se esconde”, “entre el amigo americano y el vecino marroquí” o “suspenso general del gobierno”.

Principio de unanimidad. El 20 de diciembre, dos días después del regreso de Aminatu a Al Aaiún, Abc publica una encuesta en la que “seis de cada diez españoles creen que Rabat se impuso a España en la crisis”. Además, publica un editorial sobre la encuesta que recoge también la valoración de los españoles en ésta y otras cuestiones: “los encuestados coinciden con las críticas al PP en que España ha salido perjudicada frente a Marruecos y que el reino alauí ha sabido imponer sus intereses frente a España, opinión que comparte el 49% de los votantes socialistas”.

 

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