Manipulación mediática

Los medios de comunicación pertenecen a grupos económicos interesados en crear opiniones homogéneas en la población, opiniones que dan lugar a una predisposición favorable a sus pretensiones económicas o político-económicas, pues lo propios estados forman parte de esta manipulación, bien por mantenerse en el poder político o por comulgar con los intereses del capital.
Un mismo hecho no tiene el mismo tratamiento informativo dependiendo el estado que lo realice. Se condena la cárcel ilegal de Guantánamo con la boca pequeña y sin que la Comunidad internacional se plantee sanciones a EEUU y sin embargo, a esa misma comunidad se le llena la boca apelando a los derechos humanos en el caso de los presos políticos cubanos. O se plantea sancionar a Irán por el peligro que suponen sus investigaciones atómicas cuando su potencial enemigo, Israel posee armamento nuclear.

Por centrarme en un caso que toque más de cerca de España, voy a hablar de la guerra de Afganistán.
Antes del inicio de la guerra se llevó a cabo una intoxicación de la opinión pública con la crueldad de los talibanes con las mujeres, la imposición del burka y el establecimiento de una teocracia (también recuerda esto a las famosas armas de destrucción masiva de Irak). La repetición continua de este tipo de información ha potenciado, generalizaciones y comportamientos racistas de esta población como terroristas y defensores del radicalismo religioso. Ha dado lugar a un cultivo permanente de los medios provocando que hagamos esta información como nuestra.

Ante los supuestos hechos varios países, entre ellos España, liderados por EEUU (como no podía ser de otra manera), deciden realizar una “misión humanitaria” con armamentos para salvar el país de la tiranía y ahora nos vemos envueltos en una guerra que solo proporciona sufrimiento al pueblo afgano.
Diariamente los medios incluyen en sus agendas, información sobre las acciones militares de una y otra parte, de las bajas y de los numerosos atentados que realizan los afganos. Pero con menos intensidad se nos informa del porque de esta misión en Afganistán y no en otra parte del mundo, donde también se producen graves injusticias. Se plantea así la gran duda, de si no tendrá que ver más con el petróleo y la situación geoestratégica del país que realmente con la intención de arreglar las “cosas malas” de este mundo.
¿Qué relación existe entre los intereses económicos, los países que mandan a luchar a los soldados y los medios de comunicación que colaboran en hacernos creer que se trata de una “misión humanitaria”? Quizás no existe tal relación, simplemente forman parte todos de un “sistema democrático”, en el que es imprescindible una ciudadanía alelada, en la que caben todo tipo de mentiras y manipulaciones que justifiquen las barbaridades que se cometen.
En mi opinión el principio de la vulgarización está muy presente en este caso, se ha tratado al público como borregos sin cerebro. Es destacable también el principio de la transfusión, las personas tienden a realizar prejuicios y generalizaciones y los medios, en este caso han ayudado a potenciarlos.

Violeta Espinosa Torrontegui

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